En Cajamarca, la región más pobre del país, donde casi la mitad de su población vive en condiciones de pobreza y miles de niños padecen anemia y desnutrición crónica, sorprende que los altos funcionarios del Gobierno Regional reciban remuneraciones muy superiores al sueldo del propio Presidente de la República.

Según la información publicada en la plataforma de transparencia, la gerente general del Gobierno Regional, Rocío Elizabeth Portal, pasó de recibir S/ 16,080 en enero de este año a más de S/ 30,000 en julio, un aumento cercano al 90%. A esto se suma una asignación adicional que eleva sus ingresos totales a S/ 44,399 mensuales. El gobernador regional, Roger Guevara, también registró un aumento significativo: de S/ 16,318 a S/ 27,192, lo que representa un 67% más que a principios de 2025.

No se trata de cuestionar la legalidad de estas cifras, sino de reflexionar sobre su significado en un contexto de extrema privación. ¿Cómo justificar que, en un territorio donde los hospitales carecen de medicamentos, los agricultores luchan por vender sus productos y miles de familias sobreviven con ingresos de subsistencia, haya salarios que superan con creces los del propio jefe de Estado?

El debate no es técnico, sino ético y político. Cajamarca sigue liderando los índices de pobreza y desnutrición en Perú. Según el Instituto Peruano de Economía, el 40% de los niños de entre 6 y 35 meses padece anemia, y uno de cada cinco padece desnutrición crónica. Ante esta realidad, el aumento de la remuneración de los líderes regionales envía un mensaje erróneo y abre un legítimo cuestionamiento ciudadano sobre las prioridades de quienes gobiernan.

Un salario alto puede ser defendible si se traduce en resultados concretos y tangibles para la población. Sin embargo, mientras los indicadores sociales no muestren mejoras significativas, la percepción de desigualdad y desconexión entre las autoridades y la ciudadanía seguirá profundizándose.

Como medio de comunicación, creemos que es esencial que esta información alimente un debate responsable y transparente. Cajamarca no necesita funcionarios mejor pagados, sino autoridades capaces de transformar sus recursos en bienestar real para la población.

Fuente: El Capo/ Otra Prensa

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